Clínica Mayo: referente privado del «Programa provincial de prevención de ACV»
Programa del Ministerio de Salud Pública de Tucumán
Un accidente cerebrovascular (ACV) es una emergencia médica que ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se interrumpe de manera súbita o se reduce significativamente. Esta interrupción puede deberse a un bloqueo en los vasos sanguíneos (ACV isquémico) o a una hemorragia cerebral (ACV hemorrágico). Como resultado, las células cerebrales empiezan a morir por falta de oxígeno y nutrientes en cuestión de minutos.
La Unidad Neurovascular del Departamento de Neurociencias tenemos como objetivo proporcionar atención especializada y rápida a los pacientes con ACV, incluyendo:
- diagnóstico rápido,
- tratamiento inmediato,
- prevención de complicaciones,
- rehabilitación temprana,
- educación y apoyo al paciente y la familia.
Implementamos protocolos rápidos y efectivos, además de mantenernos capacitados para brindar un tratamiento óptimo y obtener mejores resultados clínicos.
PRINCIPALES TIPOS DE ACV:
- Accidente cerebrovascular isquémico: Es el tipo más común de ACV, que ocurre cuando los vasos sanguíneos del cerebro se estrechan o se bloquean, reduciendo severamente el flujo sanguíneo. Los bloqueos suelen ser causados por coágulos sanguíneos o acumulaciones de grasa en los vasos sanguíneos.
- Accidente cerebrovascular hemorrágico: Este tipo de ACV ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe y sangra. Las hemorragias pueden ser causadas por diversas condiciones, como la hipertensión, aneurismas, traumatismos y malformaciones vasculares.
LOS SÍNTOMAS DE UN ACV PUEDEN INCLUIR:
- Dificultad repentina para hablar y entender lo que dicen los demás.
- Parálisis o entumecimiento repentino de la cara, el brazo o la pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
- Problemas repentinos de visión en uno o ambos ojos.
- Dolor de cabeza inusual, repentino y severo sin causa conocida.
- Dificultad repentina para caminar, mareos, pérdida del equilibrio o falta de coordinación.
Es crucial buscar atención médica inmediata si se sospecha de un ACV, ya que el tratamiento temprano puede salvar vidas y mejorar significativamente las posibilidades de recuperación.
PERÍODO DE VENTANA
Es el tiempo crítico durante el cual los tratamientos para el ACV, como la terapia de reperfusión (que incluye el uso de medicamentos trombolíticos o la realización de procedimientos endovasculares), son más efectivos. Este período varía según el tipo de ACV y el tratamiento utilizado, pero generalmente se considera que es de hasta 4 horas desde el inicio de los síntomas para el uso de medicamentos trombolíticos por vía intravenosa. Luego de las 4 hs se pueden realizar procedimientos endovasculares, Neurointervencionismo, para resolver la trombosis, ya sea procediendo a la disolución con trombolíticos ó trombectomia mecánica ó la combinación de ambos procedimientos.
El objetivo durante este período es intervenir lo más rápido posible para restablecer el flujo sanguíneo al cerebro y limitar el daño cerebral. El concepto de la ventana terapéutica es crítico porque, después de este período, el daño cerebral puede volverse irreversible.
Es importante tener en cuenta que el período de ventana puede variar según diversos factores, como la causa del ACV, la salud general del paciente y la disponibilidad de recursos médicos. Además, los avances en la atención del ACV están en constante evolución, lo que puede influir en los límites de tiempo y las opciones de tratamiento disponibles. Por lo tanto, es fundamental que las personas reconozcan los síntomas de un ACV y busquen atención médica de emergencia de inmediato para maximizar las opciones de tratamiento y mejorar los resultados.
FACTORES DE RIESGO
El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) puede ser influenciado por diversos factores, algunos de los cuales son tratables o modificables. Estos factores incluyen:
En cuanto al estilo de vida:
- Sobrepeso.
- Sedentarismo.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Uso de drogas ilícitas (especialmente cocaína y metanfetamina).
Otros factores de riesgo:
- Hipertensión arterial.
- Consumo de tabaco o fumadores pasivos.
- Niveles elevados de colesterol.
- Diabetes.
- Apnea obstructiva del sueño.
- Enfermedades cardiovasculares, que incluyen insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infecciones cardíacas o ritmo cardíaco irregular, como la fibrilación auricular.
- Antecedentes personales o familiares de accidente cerebrovascular, ataque cardíaco o accidente isquémico transitorio.

